viernes, 24 de junio de 2016

Celular

Lo que le ocurrió a mi hermana Abigail Fuentes sólo prueba que el Señor conoce todas nuestras necesidades. Hace unas semanas, la Hna. Abigail se acercó a mí para pedirme ayuda en la instalación de una aplicación de biblia para su celular. Tuve algunas dificultades, ya que su celular tenía poca memoria interna y estaba llegando a su límite. Finalmente, logramos instalarle la aplicación y le comenté el detalle de su espacio de almacenamiento. Ella me dijo que ya se había dado cuenta, y que estaba pensando en hacer un reinicio de fábrica para poder eliminar archivos innecesarios que sólo estaban consumiendo espacio. A los días, se acercó otra vez a mí para que le ayudara a hacer ese reinicio. Lo hicimos, pero lo increíble fue que después de eso, ya no se le podía instalar nada. “Ay, Angie. Yo sólo necesito el celular para poder hacer llamadas, mandar mensajes de whatsapp, y leer la biblia”. Pero para eso, se necesita un celular con mayor espacio de almacenamiento. Le sugerí algunas opciones y ella se determinó a ahorrar para adquirir un móvil que se ajustara a lo que ella pedía. A la semana siguiente, la encontré afuera del templo con mi Hna. Patty Pérez, y con una sonrisa me dijo, “Angie, me acaban de regalar un celular nuevo, y este sí tiene más memoria. Yo no le dije a nadie más de mis planes, sólo tú y el Señor lo sabían.” 

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