viernes, 19 de junio de 2015

Siembra y Cosecha

Por Xenia de Musa

Hace dos sábados, todos en la casa estuvimos pendientes de los pedidos de comida que nos hacen; sin embargo, para ese día no tuvimos ninguno. En la tarde, Michelle me dijo que el Señor le había puesto en su corazón invitar a una familia a comer a la casa, y así lo hicimos. Ellos llegaron y mi esposo y yo los atendimos; pasamos un tiempo muy agradable donde adoramos al Señor y atendimos a unos cuantos clientes. La familia se fue como a las diez de la noche, pero antes de irse la hermana me dijo: “Esta siembra no se va a quedar sin cosecha.” Y pude ver esa palabra cumplida el domingo. ¡Fue increíble! Llegaron muchos clientes, tanto de los alrededores como personas que iban por primera vez. Era la mano de Dios en medio nuestro. ¡Cuánta bendición trae el escuchar y obedecer Su voz!

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