Por Joanna de Hidalgo

Ya casi llegaba el tiempo de partir a nuestro país, pero mi deseo y el de mi esposo era poder quedarnos más tiempo en Honduras. Oramos al Señor y le presentamos nuestro anhelo. Hace unas semanas le dije a Eduardo, “Estoy lista. Si nos quedamos o no, es decisión del Señor”. Me desprendí por completo de aquello y llegué a un punto de querer volver a México. Pero me di cuenta que el Padre actúa de maneras misteriosas; cuando dejamos de aferrarnos a algo, es cuando Él nos sorprende. ¡Nos vamos a quedar un año más en Honduras!
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