viernes, 12 de junio de 2015

Él es mi Herencia

Por Jenny de Varela

Cuando vino la profeta de Argentina, Cecilia Toloza, yo estaba a la expectativa de lo que el Señor iba a hacer. Fue un tiempo de bendición y mucha edificación para el pueblo; de toda la palabra que ella soltó, yo tomé una para mi vida. Ella dijo que el Señor nos iba a sorprender en lo que quedaba del año y el que estaba por venir. Y así fue, el Padre me sorprendió de diferentes maneras.

Cuando comenzó este año, el Espíritu Santo me indicó que la carta de agradecimiento y peticiones que se entrega en el día de Primicias la hiciéramos en familia, y no individual, como lo habíamos hecho en años anteriores. Nos sentamos y comenzamos a nombrar todas las cosas por las cuales le agradecíamos a Dios y dentro de las peticiones, escribimos que nos enviara la provisión para comprar la casa.

La casa donde vivimos era de mi suegra, y ella nos había dicho que nos la iba a vender a un precio muy cómodo; sin embargo, aún no teníamos el dinero suficiente para pagarla. Lo interesante es que en septiembre del año pasado, mi mamá me dio una herencia de un terreno que vendió en Santa Bárbara, y me dijo que lo usara para comprar la casa; pero en mi corazón, no sentía que ese dinero era para mí. El Señor me indicó que lo sembrara en alguien más.

Dos semanas después de las primicias de este año, mi mamá me llamó para decirme que me iba a hacer un depósito a mi cuenta, y me sorprendió que la cantidad que me dio fue la que yo había sembrado, más la mitad. Con eso terminé de arreglar varias cosas de la casa y deje lo necesario para hacer la compra; así que llamé a mi suegra y nos pusimos de acuerdo para hacer el trámite. Después de un tiempo, mi esposo fue a visitar a su mamá porque se enfermó. Él le dijo que estaba casi todo listo para hacer la compra, y ella le contestó, “¿Sabes qué? Ya no les voy a vender la casa… Se las voy a regalar. Es parte de la herencia que te voy a dejar.

Con esta experiencia aprendí que es importante que hagamos las cosas en familia, porque después de estar yo sola año tras año pidiendo por la provisión de la casa, el Señor se glorificó cuando se lo pedimos como familia. También aprendí que todo sucede en el tiempo de Él, y por lo tanto, hay que tener paz, paciencia y confianza en nuestro Creador. ¡Él es mi Herencia!

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