Mis hermanos Néstor y Ernestina Chávez tuvieron una hermosa experiencia en Sonaguera, Colón. Aunque al principio se enfrentaron con algunas dificultades, terminaron en victoria. Mi Hna. Ernestina viajó dos semanas antes del evento para entrevistarse con el Presidente de la Asociación de Pastores de esa ciudad; aparentemente él había tomado la visión. Sin embargo, una semana después, ella lo llamó para reafirmar su decisión y él le comentó que ya no iba a poder apoyarlos debido a otro compromiso que tenía para esa fecha. No obstante, él le proporcionó contactos de cuatro pastores. Cuando mi Hna. Ernestina los llamó, dos de ellos tuvieron una respuesta positiva y ella supo en su espíritu que eran las personas correctas. Abrazaron la visión y dieron todo su apoyo; llevaron a sus ministros de alabanza y su equipo de sonido (que según mis hermanos Chávez: ¡Tronaban!).
El 23 de septiembre, a las 6:00 p.m., en el parque central de Sonaguera, Colón estaba lloviendo. Mi hermano Néstor le pidió al Señor que la lluvia cesará antes de comenzar y que lloviera al terminar; ¡y así sucedió! A pesar de la lluvia, los dos pastores llevaron sus instrumentos y su equipo de sonido, fue sorprendente ver como andaban activados. En medio de la adoración, hubo una ministración preciosa. Un varón ebrio, pero quebrantado, no paró de adorar a Dios durante todo ese tiempo. Mi Hno. Néstor oró por él y ese hombre fue tocado por el Espíritu Santo, a tal punto que cuando se levantó, toda su ebriedad se había ido. “Fue algo bello formar parte de Adoremos en Honduras 2016. La gloria sea siempre para nuestro Dios. Estamos seguros que en Sonaguera, Colón, quedó sembrada una semilla de bendición y que grandes cosas vienen.”
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