Hay algunas personas que para Adoremos en Honduras viajaron a su municipio sólo una vez, pero hay otros que lo hicieron hasta dos o tres veces – más bendición. Eso pasó con mis hermanos Ruth Santos y Gerson Hernández. Ellos me cuentan que su primera visita a Santa Rita, Santa Bárbara la hicieron con mis hermanos Rafael y Mirna de Flores. Su misión era encontrar a un pastor que tomara la visión y apoyara. Lograron hacer contacto con uno que prometió hacerse cargo de todo – el permiso del parque, instrumentos, sonido, etc. Días después de su visita, mi Hna. Ruth marcó el número de este pastor para saber que avances tenía; sin embargo, nunca respondió al teléfono. Decidieron hacer otra visita a la ciudad para asegurar que todo estuviera en orden; para este viaje, mis hermanos Mario y Mirna de Padilla se agregaron al equipo. Al llegar al lugar, visitaron al pastor y él les dijo que no había podido avanzar mucho porque la Alcaldesa estaba de viaje, pero se comprometió a apoyarlos siempre. Después de eso dieron con otro pastor y él se mostró renuente a tomar la visión, pero quedó en confirmar si iba a ser de apoyo o no. Días después de ese viaje, mi hermana Ruth llamó al segundo pastor con quien hicieron contacto y le preguntó cuál era su respuesta; él dio un rotundo no. Ese mismo día, el Hno. Mario Padilla fue a Santa Rita por cuestiones laborales, pero el Señor abrió puertas para que él se encontrará con la Alcaldesa. Allí mismo le entregó la carta para el permiso del parque y ella dio su firma como autorización; como ese día había desfile, ella tomó el micrófono e invitó a todo el pueblo a que asistiera al evento.El viernes 23 llegó. El equipo de Santa Rita, Santa Bárbara estaba listo (o al menos eso creían). Cuando llegaron donde el primer pastor que los atendió, él les dijo que no se iba a poder conseguir sonido. Eso no detuvo a mis hermanos, y se fueron al parque casi dos horas antes de dar inicio al altar. Allí conocieron a otro pastor, y él al darse cuenta que no contaban con instrumentos ni sonido, y que aparte, la parroquia ya había comenzado su culto, los llevó a su iglesia para halar todo su equipo. Cuando regresaron al parque, la energía se fue y la lluvia comenzó, pero el pueblo estaba listo para adorar. Así que comenzaron 15 minutos antes de la hora. Pasado un tiempo, llegó al parque el Vice-Alcalde quien dio instrucciones para que instalaran una planta eléctrica y que se les diera energía para que siguieran con las alabanzas. Junto con el Vice-Alcalde, llegaron el segundo pastor (que dijo que no apoyaría) junto con la iglesia, para unirse a la adoración. ¡El Señor tomó control de todo!
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