viernes, 14 de octubre de 2016

Azacualpa, Santa Bárbara

El Señor trabaja de la manera que Él quiere. No podemos explicar a exactitud porque en algunos lugares pasó esto y en otros no, o porque a ellos si les dieron hospedaje y comida y a otros no. Así como el caso de mis hermanos Nelson, Glenda y Josseline Fonseca; el pastor con quien se contactaron en Azacualpa, Santa Bárbara recibió la visión y él se encargó de todo los arreglos, hasta el más mínimo detalle. Incluso, les brindó hospedaje y los alimentó. Cuando el reloj marcó las 7:00 p.m. el viernes 23 de septiembre, en Azacualpa cayó una gran tormenta, pero a pesar de la lluvia, el pueblo llegó al parque y adoró. Mi Hna. Glenda testifica que antes de dar inicio, ella tenía un fuerte dolor en una de sus piernas, pero en medio de la alabanza y la adoración el malestar desapareció. Estamos seguros que esa ciudad y sus habitantes fueron muy bendecidos.

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