viernes, 2 de septiembre de 2016

China

Por Ana Raquel Henríquez

Desde abril comencé un proceso para aplicar a un trabajo como maestra especial en China. Los primeros cuatro meses me la pasé muy ansiosa, pero a principios de agosto deje de esperar una respuesta y simplemente confié en el Señor. Dos semanas antes de septiembre llegaron los papeles para notificarme que me aceptaban y que tenía que llegar al país lo antes posible porque estaban a días de comenzar clases. La verdad es que nunca se me cruzó por la mente que algún día viajaría a China (sí a otros lugares, pero ¿China? Jamás). Después de recibir los papeles, seguí con el proceso y estoy sorprendida porque pude ver la mano del Padre en cada paso que di en el camino. Él me proveyó todo, ¡absolutamente todo! Desde un pasaje aéreo hasta detalles que no esperaba. El amor del Señor es tan grande y lo más lindo es verlo en cada situacion que atravieso. Estoy muy bien y sé que estoy al otro lado del mundo para cumplir el propósito por el cual el Señor me envió y hacer Su voluntad siempre. Donde sea que voy, Él está conmigo. ¡Dios es bueno!

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