Taller
Por Vivian Díaz
Cuando me dieron la noticia de que iba al taller intensivo de verano de Ballet Magnificat! me alegré mucho porque pensé que iría a mejorar mi técnica de danza; pero los planes y pensamientos que el Señor tiene para nosotros son más grandes que los nuestros. Nunca imaginé que viviría todo lo que viví allá. Desde el momento que llegué, Dios comenzó a hablarme a través de las alabanzas, testimonios, y en los grupos de estudio bíblico. Estaba asombrada porque cada tema que abordábamos era algo con lo que yo había estado luchando, y supe que Jesús quería liberarme. Recuerdo que un día me levanté con fiebre y debilidad, también con deseos de llorar, aunque no sabía la razón detrás de eso; aun así fui a mis clases, aunque tuve que salirme temprano porque se me hacía difícil hacer movimientos. Me ubiqué en un pasillo y una de las hermanas del staff de Ballet Magnificat! se acercó y me preguntó que pasaba, yo le expliqué y le compartí algunas cosas personales; ella me dijo que quería orar por mí. En medio de la oración, el Señor me liberó de algo, y cuando mi hermana terminó su oración, yo sólo pude decir “Amén”, e instantáneamente las lágrimas, la fiebre, los escalofríos y el dolor se fueron.
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