¡Libre!
Por Samir Anariba
En el 2009 caí en una deuda muy grande. Cuando fui a averiguar cómo podía pagarla, me hicieron unas cuotas para poder cancelarla. Estuve ocho en esa situación, pero soy testigo de que el Señor estuvo con nosotros siempre y Él fue (y es) nuestra provisión en todo. Mis hijos jamás dejaron de estudiar, nos regalaron instrumentos musicales, siempre había pan en la mesa, y más. Supuestamente iba a salir de esa deuda en mayo del próximo año, sin embargo, por la misericordia de Dios, fue libre de ella a finales del mes de agosto. ¡El Señor es fiel!
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