Como ya muchos saben, esta semana tenemos con nosotros a alguien muy especial. Ella vivió en Honduras por un año y cada vez que habla de nuestra nación dice que es su casa (¡y claro que lo es!). Stephany Espat sin duda alguna fue de mucha bendición en su estancia aquí y me gocé cuando me compartió lo agradecida que está con el Señor porque le permitió hacer este viaje; a pesar de que el trayecto fue pesado, su corazón está rebosante de alegría y eso la hace valorar más el tiempo de permanencia aquí. Las circunstancias le decían que era imposible venir a Honduras, pero Dios le demostró, una vez más, que para el que cree todo le es posible. Él fue su proveedor y su guía para realizar esta misión. “Estoy muy contenta de estar con mi familia. No hay palabras para expresar lo bien que me han recibido. Siento el amor del Padre en cada uno de ustedes. Espero poder compartir con todos. Desde que me fui, la distancia no ha sido una barrera para conectarme con este ministerio, es como que nunca estuve ausente. Mi deseo es tener el honor de servirles y ser de tanta bendición, así como ustedes lo han sido para mí. Los bendigo y los amo con todo mi corazón.”Un blog nacido de la columna de testimonios de Buenas Nuevas, relatando las cosas extraordinarias que Dios hace en las vidas de los miembros de Iglesia Piedras Vivas de La Lima. Jueces 6:36-38
viernes, 22 de julio de 2016
Stephany Espat
Como ya muchos saben, esta semana tenemos con nosotros a alguien muy especial. Ella vivió en Honduras por un año y cada vez que habla de nuestra nación dice que es su casa (¡y claro que lo es!). Stephany Espat sin duda alguna fue de mucha bendición en su estancia aquí y me gocé cuando me compartió lo agradecida que está con el Señor porque le permitió hacer este viaje; a pesar de que el trayecto fue pesado, su corazón está rebosante de alegría y eso la hace valorar más el tiempo de permanencia aquí. Las circunstancias le decían que era imposible venir a Honduras, pero Dios le demostró, una vez más, que para el que cree todo le es posible. Él fue su proveedor y su guía para realizar esta misión. “Estoy muy contenta de estar con mi familia. No hay palabras para expresar lo bien que me han recibido. Siento el amor del Padre en cada uno de ustedes. Espero poder compartir con todos. Desde que me fui, la distancia no ha sido una barrera para conectarme con este ministerio, es como que nunca estuve ausente. Mi deseo es tener el honor de servirles y ser de tanta bendición, así como ustedes lo han sido para mí. Los bendigo y los amo con todo mi corazón.”
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