viernes, 15 de abril de 2016

Maravillas

Mi hermana Carolina de Jiménez me compartió el sábado pasado de algunas maravillas que el Señor ha hecho con ella y su familia. A medida me contaba, pude notar un brillo en sus ojos y un profundo agradecimiento al Padre. Aunque está pasando por una etapa difícil, no hay duda que su mirada y fortaleza están puestas en Aquel que es digno de adorar en todo tiempo. Una de las cosas que me contó fue como el Señor consintió a su hija, Carolina, para su cumpleaños. Un día antes ella le preguntó a la niña, “Hija, ¿qué le pediste a Dios?” Carolina le respondió con una seguridad que la conmovió, “Nada, mami. Yo sé que el Señor me va a sorprender”. Y así fue; el Padre proveyó para todo. ¡Sea glorificado siempre!

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