Por Carlos Manuel Yanez
Hace unas semanas, comencé a sentir un fuerte dolor en un dedo de mi pie izquierdo. En varias ocasiones tuvieron que llevarme a emergencias, porque el malestar era insoportable. Me sometieron a un examen doppler, para averiguar cómo estaba la circulación de la sangre. Cuando me entregaron los resultados, me dijeron que iban a tener que amputarme la pierna. Fue una noticia dura, pero yo le creí al Señor. La doctora que me estaba revisando el pie me dijo: “Voy a amputarle sólo el dedo, y vamos a creerle a Dios que hasta ahí vamos a llegar. Así que oremos para que Él haga la obra”. Y así fue; me amputaron sólo el dedo, y me dieron un plazo de 15 días para observar como iban marchando las cosas. Sé que muchos de mis hermanos de Iglesia Piedras Vivas estuvieron pendiente de mi estado, llegaron a visitarme y oraron por mi salud. Quiero agradecerles y decirles que el Dios que nosotros tenemos es un Dios de milagros. Por Su gracia, todavía tengo mi pierna. Estoy en recuperación, pero con gozo. ¡Todo se lo debo a Él! Muy pronto estaré acompañandolos en las reuniones para darle gloria y honra a Aquel que se lo merece.

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