viernes, 27 de marzo de 2015

Todo se lo debo a Él

Por Carlos Manuel Yanez

Hace unas semanas, comencé a sentir un fuerte dolor en un dedo de mi pie izquierdo. En varias ocasiones tuvieron que llevarme a emergencias, porque el malestar era insoportable. Me sometieron a un examen doppler, para averiguar cómo estaba la circulación de la sangre. Cuando me entregaron los resultados, me dijeron que iban a tener que amputarme la pierna. Fue una noticia dura, pero yo le creí al Señor. La doctora que me estaba revisando el pie me dijo: “Voy a amputarle sólo el dedo, y vamos a creerle a Dios que hasta ahí vamos a llegar. Así que oremos para que Él haga la obra”. Y así fue; me amputaron sólo el dedo, y me dieron un plazo de 15 días para observar como iban marchando las cosas. Sé que muchos de mis hermanos de Iglesia Piedras Vivas estuvieron pendiente de mi estado, llegaron a visitarme y oraron por mi salud. Quiero agradecerles y decirles que el Dios que nosotros tenemos es un Dios de milagros. Por Su gracia, todavía tengo mi pierna. Estoy en recuperación, pero con gozo. ¡Todo se lo debo a Él! Muy pronto estaré acompañandolos en las reuniones para darle gloria y honra a Aquel que se lo merece. 

viernes, 20 de marzo de 2015

Misiones Cumplidas

Por Enrique Torres

El viernes pasado que llegué al templo en la mañana, me pegó un dolor muy fuerte en mi columna. Le pedí al Señor que me diera la fuerza y resistencia para poder terminar de hacer el aseo, y gracias a Dios cumplí con la misión, pero seguía sin sentirme bien. Cuando terminé, vi al Hno. Alejandro Amaya y el Espíritu Santo me dio la instrucción de que le pidiera a él que orara por mí. Él oró con autoridad, y para honra y gloria del Señor, todo dolor se fue. Esa noche, pude servirle con toda libertad al Rey. 

viernes, 13 de marzo de 2015

Dame un Nuevo Corazón, Señor

Por Liza Welsh

El jueves pasado no me sentía emocionalmente bien; pasó algo y mi corazón se entristeció. Cuando llegué a mi casa, me acordé de un consejo que dio un ministro: "Hay que leer la Palabra, porque en la Palabra vamos a encontrar respuestas". Me dispuse a leer unos versículos de la Biblia y luego me fui a acostar. El viernes en la madrugada me levanté porque estaba inquieta, así que me postré y comencé a clamarle al Señor. Le dije: “Dios, saca todo lo que estorba en mi corazón, ya sea resentimiento, amargura, tristeza, heridas... Todo lo entrego a Ti. Ayúdame a perdonar a quien tengo que perdonar.” Empecé a orar en lenguas y cuando terminé, me fui a acostar otra vez. Soñé que estaba en mi casa y vi a la Hna. Silvia de Núñez que caminaba por el lugar y que entraba a todos los cuartos; llegó hasta mi habitación y entró hasta en el baño. En ese momento me di cuenta que era el mismo Espíritu Santo que estaba trabajando en lo profundo de mi corazón. 

Ese día en la escuela, me encontré a Silvia y le pregunté: "Silvia, ¿y por qué hoy viniste tan temprano?" Y ella me respondió: "Porque vine a orar a las seis." Le pregunté: "Y qué recibiste?" "Recibí que el Señor quiere entrar en lo más profundo del corazón de todos los maestros, para que dejemos de ver las cosas naturales, y nos enfoquemos en las espirituales.", me contestó. Me sorprendí y le compartí el sueño que había tenido con ella, y le comenté la interpretación que tuve del sueño. Caminamos un rato y ella oró por mí.

El domingo en la reunión me sorprendí que la Hna. Iona estuviera entonando la alabanza "Dame un nuevo corazón, Señor. Un corazón para adorarte, un corazón para servirte; dame un nuevo corazón, Señor." Luego, ella pidió un manto e hizo un llamado a todos aquellos que tenían que despojarse de amargura, resentimientos y todas esas cosas que impedian el fluir del Espíritu Santo. ¡Todo estaba en la línea!

Cuan importante es interceder, porque cuando uno intercede hay cambios que se producen en el ambiente, en el corazón de las personas y en nuestras vidas. Somos bendecidos y bendecimos a otros. 

viernes, 6 de marzo de 2015

Nuevos Comienzos

Por Vivian Díaz

Cuando me di cuenta que íbamos a tener un retiro de jóvenes, me alegré; sin embargo, la emoción duró poco porque para el día en que se estaba planificando hacerlo, nuestra familia ya tenía un compromiso. Íbamos a salir de la ciudad ese día, y el retiro se iba a llevar a cabo en la finca de mis abuelos ¡Qué irónico! Pero sucede que los planes que el hombre tiene, no son necesariamente los planes que el Señor tiene. Al final, hablamos con mi familia y llegamos a la conclusión de que lo mejor iba a ser formar parte de todo lo que el Dios tenía preparado para nosotros ese día. 
Desde que comenzó el sábado 28 de febrero hasta este momento, he sido muy bendecida. Uno de los anhelos de mi corazón era bautizarme, y Dios lo cumplió. Los pastores Elías y Abbie me ministraron, y antes de sumergirme a las aguas, mis piernas comenzaron a temblar; cuando salí a la superficie, me sentí fortalecida. El Espíritu Santo estaba haciendo algo especial en mi vida en ese momento. Esta ha sido una semana de nuevos comienzos para mí y muchos jóvenes.