¡A Él sea la Gloria!
Por Enrique Torres
La semana pasada, mi mamá fue ingresada a una clínica en La Lima. Le hicieron un ultrasonido el cual mostró sangre coagulada bajo su intestino. El doctor que la atendió me sugirió que la trasladara a un hospital de San Pedro Sula, pero decidí que mejor se quedara donde estaba, ya que sus hijos estábamos más cerca de ella. Ese día, nos reunimos a orar con mis hermanos de La Paz y yo pedí que se orara por mi mamá; todos fueron muy atentos y oraron por ella. Al día siguiente, trasladaron a mi mamá a otra clínica y le hicieron una resonancia. El doctor que la atendió me dijo que, según los resultados, mi mamá no tenía nada; yo sabía que el Señor había hecho el milagro. Para confirmarlo, le hicieron un segundo ultrasonido y no le encontraron nada. Para honra y gloria del Señor, ella está completamente sana. Después de que salimos de la clínica, mi mamá llamó a una de mis hermanas para que le tuviera preparada una sopita de pollo; sólo recordé aquel pasaje en Marcos 5:35-43, cuando Jesús ordenó que se le diera de comer a la hija de Jairo, después de levantarla. Creo que en este tiempo Dios se está manifestando con milagros, y no me queda más que darle las gracias a Aquel que hace maravillas. He visto la mano del Topoderoso en mi vida, en mi familia y fuera de mi familia.
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