viernes, 27 de febrero de 2015

Nuestro Testimonio

Por Xenia de Musa

Ayer no me sentía nada bien, me dolía mucho el cuerpo. En la tarde, tenía que ir a El Progreso a comprarle unos lentes a mi papá, así que lo llamé para excusarme, ya que debido al malestar, no podía ni moverme. Me sorprendió mucho cuando escuché estas palabras de él: “¡Yo la sano, en el Nombre de Jesús!”. Me quedé helada, y de la impresión, ni cuenta me di que el dolor se había ido. Lo dijo con autoridad y convicción. Él siempre se ha considerado católico, y no le gusta mucho que le hablen del Señor. Muchas veces no nos damos cuenta del impacto que nuestro testimonio, como hijos de Dios, tiene en otras personas. Él actuó conforme a lo que Jesús nos ordenó hacer: "Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, curen a los leprosos y expulsen a los demonios. ¡Den tan gratuitamente como han recibido!" Mateo 10:8. ¡Cuánto me gozo! Sé que el tiempo de mi papá vendrá pronto.

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