Me comenta mi Hna. Xenia de Musa que ella tiene una refrigeradora que a pesar de que hace un ruido extraño, aun le funciona bien. El sábado pasado ella se disponía a preparar el almuerzo y tenía un malestar de cabeza fuerte. Decidió apagar la refrigeradora mientras ella estuviera en la cocina para que el ruido no le intensificara el dolor. El domingo al regresar de la reunión, Mia le dijo: Mami, yo creo que está refri quedó abierta hoy, porque todo está caliente. Mi hermana Xenia pegó un brinco del susto y recordó que no la volvió a conectar el día anterior. Cuando fue a revisar el estado de las cosas, ¡todo estaba dañado! Había perdido gran parte de su provisión. Se sentía muy apesarada y lo primero que hizo fue llegar delante del Señor para pedirle perdón por su descuido. Asimismo, le pidió que le ayudara a mantener su fe y que tomara control de sus emociones porque ella quiere creer todo lo que el Padre ha dicho sobre ella y su familia. Ayer en la mañana ella oró por provisión, ya que todas las carnes que tenía guardadas en la refrigeradora se habían arruinado. La respuesta del Señor no tardó en llegar. En la noche, una de mis hermanas llamó a la Hna. Xenia para decirle que el Señor le dijo que le regalara un pollo. El corazón de mi hermana Xenia rebosa de agradecimiento y lo único que puede exclamar es: ¡Aleluya!

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