
Mi hermana Francis Corea me compartió algo que ocurrió con sus clases en la universidad. Para el último período de este año, ella tenía planificado matricular cuatro clases en la noche para avanzar en su carrera. En los últimos años, su horario de clases siempre fue muy irregular; algunos días le tocaba ir en la mañana, otros en la tarde, y algunos en la noche. Unos viernes atrás, se hizo un anuncio del nuevo personal en las oficinas de IPV, allí estaba Francis. El pueblo la bendijo y me comenta que varias hermanas oraron para que los horarios de la universidad no le chocaran con su horario de trabajo. Eso la sorprendió, ya que secretamente tenía esa misma inquietud. La semana siguiente, Francis habló con la coordinadora de su carrera y le explico que ella no podía llevar clases en la mañana por cuestiones laborales. La coordinadora buscó la manera de ayudarla y después de una larga espera, Francis ya pudo matricular sus cuatro clases en horario nocturno. ¡Dios es Bueno!
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