Mi hermana Reina de Hernández me compartió una experiencia: El martes en La Planeta, una hermana y ella llegaron mal de salud al discipulado. Como equipo, oraron por su salud, aquello que por herencia les pertenece, e inmediatamente fueron sanas. Tenemos poder en Su Nombre, es necesario que fluyamos en ese poder y que nuestro corazón sea cambiado para ser sensibles a Él. “Dios está haciendo grandes cosas en los diferentes sectores de discipulados. El Señor desea que Su pueblo sea completamente libre para liberar a otros; pero debemos ser expuestos a la Luz de la Palabra y dejar que el Espíritu Santo alumbre las áreas ocultas de nuestra alma.” Un blog nacido de la columna de testimonios de Buenas Nuevas, relatando las cosas extraordinarias que Dios hace en las vidas de los miembros de Iglesia Piedras Vivas de La Lima. Jueces 6:36-38
viernes, 31 de marzo de 2017
Poder
Mi hermana Reina de Hernández me compartió una experiencia: El martes en La Planeta, una hermana y ella llegaron mal de salud al discipulado. Como equipo, oraron por su salud, aquello que por herencia les pertenece, e inmediatamente fueron sanas. Tenemos poder en Su Nombre, es necesario que fluyamos en ese poder y que nuestro corazón sea cambiado para ser sensibles a Él. “Dios está haciendo grandes cosas en los diferentes sectores de discipulados. El Señor desea que Su pueblo sea completamente libre para liberar a otros; pero debemos ser expuestos a la Luz de la Palabra y dejar que el Espíritu Santo alumbre las áreas ocultas de nuestra alma.” viernes, 24 de marzo de 2017
Desaparecidos
Mi hermana Miriam Maldonado se acercó a mí para decirme que iba a contarme un testimonio; di gloria a Dios porque llevaba semanas preguntándole si tenía algo para compartir con la congregación. Me comentó que hace unos días ella fue a visitar a su mamá; cuando llegó vio a una señora en la entrada de la casa. Cuando la mujer se dio cuenta que allí estaba mi hermana Miriam, salió a su encuentro para abrazarla. Mi hermana Miriam le devolvió el abrazo y comenzó a ministrarla. La señora le contó que estaba muy afligida porque uno de sus hijos llevaba una semana de haberse perdido en Tegucigalpa, lo habían buscado sin éxito alguno. La madre del muchacho se estaba preparando para salir en su búsqueda al día siguiente; sin embargo, los comentarios que escuchaba al respecto eran negativos, nadie le daba esperanzas de que fuese a hallar a su hijo con vida. Al escuchar esto, mi hermana Miriam oró por este muchacho, y envío palabras de vida; ella tuvo la convicción de que iba a aparecer con bien. Al siguiente día, mi hermana Miriam recibió la llamada de su mamá para decirle que encontraron al muchacho y que no hubo necesidad de que la mamá se movilizara.
El martes de la semana pasada, la mamá de la Hna. Miriam volvió a llamarla para notificarle que su hijo estaba desaparecido. Así como ella oró por aquel muchacho, así oró por su hermano. En cuestión de horas, su hermano estaba llegando a casa. ¡Tenemos el poder de Cristo para declarar!
viernes, 17 de marzo de 2017
El Cuerpo de Cristo
Mi hermana Gina de Zelaya decidió comenzar junto a su esposo Aldo un negocio de venta de pan. A todos mis lectores, si no han probado aun las semitas, bollitos y galletas que preparan mis hermanos Zelaya, ¡pruébelos! Mi hermana Gina me testificó que ella está sorprendida de lo bueno que el Señor ha sido con ellos en estos comienzos. Esta semana, ella estuvo inquieta con el diseño de un logo para el negocio, y el día en que ella terminó el primer boceto, una hermana (sin saber que Gina ya tenía el diseño claro), le ofreció manejarle la publicidad a través de las redes sin costo alguno. Ella me comenta que muchos hermanos se han acercado a ellos para brindarles valiosos consejos, cada quien en el área donde el Señor ha bendecido. “No somos llaneros solitarios, somos un cuerpo que bendice, une, ama y edifica.”viernes, 10 de marzo de 2017
¿Qué te detiene?
Me gozo mucho con el testimonio de mi hermana Carolina de Jiménez. Ella tiene la convicción de que este es el tiempo de ella y su familia. De su boca sólo se pueden escuchar alabanzas a Dios. En lo personal, me cuesta mucho testificar cuando no me siento bien, cuando no me siento lo suficientemente llena del Espíritu Santo, o cuando estoy pasando por temporadas de invierno (tal vez algunos se sientan identificados). Si me preguntaran en cualquiera de esos momentos: Angie, ¿querés testificar de algo? Inmediatamente mi respuesta sería: No, no tengo testimonio ahorita. Vuelva más tarde cuando ya se me haya pasado la aflicción. ¡Gracias! Bueno, no lo diría con esas palabras exactamente, pero esa es la idea. Y me he puesto a pensar, ¿por qué nos cuesta tanto testificar? ¿Por qué tenemos la tendencia a clasificar los testimonios como “grandes” o “pequeños”? Yo tengo un Dios grande y maravilloso, así que las cosas que Él hace para y por nosotros se pueden clasificar como tales. Salmo 34:1 nos habla de bendecir al Señor en todo tiempo, que su alabanza este de continuo en nuestra boca; no sólo cuando nos esté yendo bien, sino en TODO tiempo. ¡Ay, hermana Angie! Pero usted no sabe lo que cuesta. Santiago nos da una pista: Si alguno de ustedes está afligido, que ore. Si alguno está contento, que cante alabanzas. ¡Todo apunta a buscar al Señor! Porque lejos de Él nada podemos hacer. Entonces volviendo a mi hermana Carolina, sé que ella está pasando por una etapa de prueba, pero me impresiona ver que ella no calla, y le da gloria a Dios en todo momento. Es más, reconoce que era necesario que ella y su familia pasaran por lo que están pasando para ser formados en carácter. Al final de cuentas, con el Señor todo obra para nuestro bien. Entonces mi hermano, ¿qué te detiene para testificar?viernes, 3 de marzo de 2017
Empleo
Mi hermana Carmen de Guardado me compartió que hace varios meses ella había esperado una respuesta de parte de un trabajo al que aplicó su hija. En diciembre del año pasado la empresa quedó de llamar, pero no hicieron ningún contacto. En enero quedaron que iban a comunicarse en febrero, pero tampoco lo hicieron. Mi hermana Carmencita no dejo de orar y de creer que ese puesto de trabajo era de su hija. Gracias al Padre, la semana pasada la compañía llamó a su hija para darle una oportunidad de empleo. ¡Dios es más que bueno y fiel a Su Palabra! "Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí y oyó mi clamor" Salmo 40:1
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