Mi hermana Reina de Hernández llegó a mi oficina de trabajo y noté que andaba algo apurada. Me dijo que quería adquirir un libro y aproveché la oportunidad para entablar una conversación con ella. Le pregunté si tenía algo por lo que testificar y de inmediato vi como sus ojos adquirieron un brillo diferente, me sonrío y me dijo: “¡Claro que sí! Aunque este testimonio es más de mi hijo Josué, me bendijo en gran manera.” Ella me compartió que matricularon a Josué en la Escuela de Artes para que tome clases de guitarra; sin embargo, no poseían el instrumento, ni tampoco los recursos para adquirirlo en ese momento. Josué le preguntó a su mamá como iban a hacer con la guitarra, ya que estaban a punto de comenzar las clases y era necesario que él se presentara con ella; mi hermana Reina le respondía: “Ore, pídale al Señor su guitarra.” Después de unos días, mi hermana Reina recibió una llamada desde los Estados Unidos y esa persona le dijo que enviaría la provisión para que Josué tuviera su guitarra. Y con un fuerte abrazo, mi hermana Reina se despidió porque tenía que ir a realizar esa compra especial.Un blog nacido de la columna de testimonios de Buenas Nuevas, relatando las cosas extraordinarias que Dios hace en las vidas de los miembros de Iglesia Piedras Vivas de La Lima. Jueces 6:36-38
viernes, 27 de enero de 2017
Guitarra
Mi hermana Reina de Hernández llegó a mi oficina de trabajo y noté que andaba algo apurada. Me dijo que quería adquirir un libro y aproveché la oportunidad para entablar una conversación con ella. Le pregunté si tenía algo por lo que testificar y de inmediato vi como sus ojos adquirieron un brillo diferente, me sonrío y me dijo: “¡Claro que sí! Aunque este testimonio es más de mi hijo Josué, me bendijo en gran manera.” Ella me compartió que matricularon a Josué en la Escuela de Artes para que tome clases de guitarra; sin embargo, no poseían el instrumento, ni tampoco los recursos para adquirirlo en ese momento. Josué le preguntó a su mamá como iban a hacer con la guitarra, ya que estaban a punto de comenzar las clases y era necesario que él se presentara con ella; mi hermana Reina le respondía: “Ore, pídale al Señor su guitarra.” Después de unos días, mi hermana Reina recibió una llamada desde los Estados Unidos y esa persona le dijo que enviaría la provisión para que Josué tuviera su guitarra. Y con un fuerte abrazo, mi hermana Reina se despidió porque tenía que ir a realizar esa compra especial.
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