miércoles, 23 de marzo de 2016

Papá, Papá

Fue especial escuchar a mi hermana Ana María de Córdova testificar del Padre. El martes por la mañana, ella venía de dejar a sus hijos de la escuela cuando en la entrada de Oro Verde una moto que venía a alta velocidad impactó su carro en la parte de atrás. Ella vio como el vehículo y el conductor se elevaron y cayeron al suelo; en ese momento lo único que pudo hacer fue clamar al Padre, “Papá, Papá, no permitas que a este muchacho le pase algo grave; por favor, que esté bien.” Ella agarró el volante con fuerza y por su espejo observó como el joven se puso de pie y se acercó a su ventana. Vio que sólo tenía un pequeño raspón en la frente y otro en el brazo. Bajó el vidrio y le dijo, “¡Cuánto nos ama Dios! Ambos estamos vivos.” Y él le respondió, “Definitivamente, Él nos ama.” El Señor guardó sus vidas, Él conoce nuestros tiempos. 

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