
Mi hermano Víctor Rivas me compartió dos acontecimientos de su vida. Haces unos días, él tenía planeado comprar unas vitaminas que le habían recetado, pero en medio de la oración de su discipulado esa semana, sintió en su boca el sabor de la pastilla. Creyó en su sanidad y no hubo necesidad de adquirir el medicamento. Hace dos viernes, tuvo una parálisis facial; pero los doctores y él están asombrados de lo rápido que ha sido el proceso de recuperación. “Hay personas que tardan meses en ese proceso, pero yo en menos de tres semanas lo estoy completando. Espero estar reunido con ustedes este domingo adorando juntos al Dios vivo”.
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