viernes, 29 de mayo de 2015

Fiel y Verdadero

Por Enrique Torres

Hace algunos días mamá Emma nos habló de los sobres para las sillas del templo. Yo había aportado una cantidad menor a la que se había calculado por persona, porque en ese momento no la tenía, pero quedó el deseo en mi corazón de poder ofrendar más. Tiempo después, se volvió a dar el anuncio y preguntaron si había alguien que quisiera sembrar; yo levanté mi mano, a pesar de que ese día sólo andaba la ofrenda monetaria que iba a depositar en el cesto. Sin embargo, agarré un sobre y cuando la hermana que los estaba recogiendo me preguntó si ya lo iba a entregar, le dije: “Aun no, pero mañana en la tarde se lo traigo. Yo creo que así será”. Al día siguiente recibí una llamada de mi hija para decirme que fuera a traer una remesa que ella me había enviado. Para honra y gloria del Señor, entregué lo que Le había dispuesto a dar a nuestro Padre. ¡Dios es Fiel y Verdadero!

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