Por Xenia de Musa
Ayer no me sentía nada bien, me dolía mucho el cuerpo. En la tarde, tenía que ir a El Progreso a comprarle unos lentes a mi papá, así que lo llamé para excusarme, ya que debido al malestar, no podía ni moverme. Me sorprendió mucho cuando escuché estas palabras de él: “¡Yo la sano, en el Nombre de Jesús!”. Me quedé helada, y de la impresión, ni cuenta me di que el dolor se había ido. Lo dijo con autoridad y convicción. Él siempre se ha considerado católico, y no le gusta mucho que le hablen del Señor. Muchas veces no nos damos cuenta del impacto que nuestro testimonio, como hijos de Dios, tiene en otras personas. Él actuó conforme a lo que Jesús nos ordenó hacer: "Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, curen a los leprosos y expulsen a los demonios. ¡Den tan gratuitamente como han recibido!" Mateo 10:8. ¡Cuánto me gozo! Sé que el tiempo de mi papá vendrá pronto.
Por Ruth Santos
Para este 2015, mi hijo y yo teníamos una petición: que el Señor enviara la provisión para la colegiatura de este año escolar y que Él nos guiara en todo. Le creí a Dios, confié en Él y tuve mucha paz. A dos días de comenzar clases, el Señor habló a dos preciosas hermanas para que ofrendaran en los útiles escolares que mi hijo necesitaría en el colegio. Mi Dios es la Fuente de toda provisión y Su respuesta llega justo a tiempo. Él es fiel y lo sobrenatural de Dios es real en nuestras vidas.
Por Patty Pérez
A mi hija le habían detectado quistes en los ovarios. El doctor le recomendó un tratamiento, pero nos dijo que eso sólo iba a reducir el tamaño de los quistes (el más grande medía 2 cm). En la última Escuela Apostólica Profética del año pasado, cuando vino a ministrar el Profeta Joel Hernández, fue algo tremendo lo que sucedió esa mañana. Él comenzó a declarar que quistes estaban desapareciendo; en ese momento, yo le puse la mano a mi hija en su vientre y dije “Padre, así es”. Ambas creímos esa palabra y la tomamos. Semanas después, mi hija fue a una cita médica; le hicieron un ultrasonido y nos maravillamos porque no se mostraban los quistes, ¡desaparecieron! ¡Dios es Bueno!
Por Enrique Torres
La semana pasada, mi mamá fue ingresada a una clínica en La Lima. Le hicieron un ultrasonido el cual mostró sangre coagulada bajo su intestino. El doctor que la atendió me sugirió que la trasladara a un hospital de San Pedro Sula, pero decidí que mejor se quedara donde estaba, ya que sus hijos estábamos más cerca de ella. Ese día, nos reunimos a orar con mis hermanos de La Paz y yo pedí que se orara por mi mamá; todos fueron muy atentos y oraron por ella. Al día siguiente, trasladaron a mi mamá a otra clínica y le hicieron una resonancia. El doctor que la atendió me dijo que, según los resultados, mi mamá no tenía nada; yo sabía que el Señor había hecho el milagro. Para confirmarlo, le hicieron un segundo ultrasonido y no le encontraron nada. Para honra y gloria del Señor, ella está completamente sana. Después de que salimos de la clínica, mi mamá llamó a una de mis hermanas para que le tuviera preparada una sopita de pollo; sólo recordé aquel pasaje en Marcos 5:35-43, cuando Jesús ordenó que se le diera de comer a la hija de Jairo, después de levantarla. Creo que en este tiempo Dios se está manifestando con milagros, y no me queda más que darle las gracias a Aquel que hace maravillas. He visto la mano del Topoderoso en mi vida, en mi familia y fuera de mi familia.