viernes, 27 de febrero de 2015

Nuestro Testimonio

Por Xenia de Musa

Ayer no me sentía nada bien, me dolía mucho el cuerpo. En la tarde, tenía que ir a El Progreso a comprarle unos lentes a mi papá, así que lo llamé para excusarme, ya que debido al malestar, no podía ni moverme. Me sorprendió mucho cuando escuché estas palabras de él: “¡Yo la sano, en el Nombre de Jesús!”. Me quedé helada, y de la impresión, ni cuenta me di que el dolor se había ido. Lo dijo con autoridad y convicción. Él siempre se ha considerado católico, y no le gusta mucho que le hablen del Señor. Muchas veces no nos damos cuenta del impacto que nuestro testimonio, como hijos de Dios, tiene en otras personas. Él actuó conforme a lo que Jesús nos ordenó hacer: "Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, curen a los leprosos y expulsen a los demonios. ¡Den tan gratuitamente como han recibido!" Mateo 10:8. ¡Cuánto me gozo! Sé que el tiempo de mi papá vendrá pronto.

viernes, 20 de febrero de 2015

Lo Sobrenatural de Dios es Real

Por Ruth Santos

Para este 2015, mi hijo y yo teníamos una petición: que el Señor enviara la provisión para la colegiatura de este año escolar y que Él nos guiara en todo. Le creí a Dios, confié en Él y tuve mucha paz. A dos días de comenzar clases, el Señor habló a dos preciosas hermanas para que ofrendaran en los útiles escolares que mi hijo necesitaría en el colegio. Mi Dios es la Fuente de toda provisión y Su respuesta llega justo a tiempo. Él es fiel y lo sobrenatural de Dios es real en nuestras vidas.

viernes, 13 de febrero de 2015

¡Desaparecieron!

Por Patty Pérez

A mi hija le habían detectado quistes en los ovarios. El doctor le recomendó un tratamiento, pero nos dijo que eso sólo iba a reducir el tamaño de los quistes (el más grande medía 2 cm). En la última Escuela Apostólica Profética del año pasado, cuando vino a ministrar el Profeta Joel Hernández, fue algo tremendo lo que sucedió esa mañana. Él comenzó a declarar que quistes estaban desapareciendo; en ese momento, yo le puse la mano a mi hija en su vientre y dije “Padre, así es”. Ambas creímos esa palabra y la tomamos. Semanas después, mi hija fue a una cita médica; le hicieron un ultrasonido y nos maravillamos porque no se mostraban los quistes, ¡desaparecieron! ¡Dios es Bueno!

viernes, 6 de febrero de 2015

¡A Él sea la Gloria!

Por Enrique Torres

La semana pasada, mi mamá fue ingresada a una clínica en La Lima. Le hicieron un ultrasonido el cual mostró sangre coagulada bajo su intestino. El doctor que la atendió me sugirió que la trasladara a un hospital de San Pedro Sula, pero decidí que mejor se quedara donde estaba, ya que sus hijos estábamos más cerca de ella. Ese día, nos reunimos a orar con mis hermanos de La Paz y yo pedí que se orara por mi mamá; todos fueron muy atentos y oraron por ella. Al día siguiente, trasladaron a mi mamá a otra clínica y le hicieron una resonancia. El doctor que la atendió me dijo que, según los resultados, mi mamá no tenía nada; yo sabía que el Señor había hecho el milagro. Para confirmarlo, le hicieron un segundo ultrasonido y no le encontraron nada. Para honra y gloria del Señor, ella está completamente sana. Después de que salimos de la clínica, mi mamá llamó a una de mis hermanas para que le tuviera preparada una sopita de pollo; sólo recordé aquel pasaje en Marcos 5:35-43, cuando Jesús ordenó que se le diera de comer a la hija de Jairo, después de levantarla. Creo que en este tiempo Dios se está manifestando con milagros, y no me queda más que darle las gracias a Aquel que hace maravillas. He visto la mano del Topoderoso en mi vida, en mi familia y fuera de mi familia.