Por Maira de Ramírez (16 de febrero del 2012)
Hace pocos días sufrí de un terrible dolor de cabeza, nunca antes había sentido uno tan fuerte. Iba para El Progreso y antes de salir pensé en tomarme una pastilla para aliviar el dolor, pero olvidé hacerlo. En el camino le pregunte al Señor que hacer y comencé a orar en lenguas. Seguí y seguí hasta que recibí una llamada telefónica y fue en ese momento que me di cuenta que el dolor de cabeza se había ido. Yo no sabía que el orar en lenguas puede traer sanidad física.

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