Por Conchita Estrada
Hace dos días estaba sufriendo de un terrible dolor en las piernas; nunca antes había sentido cosa igual. Me costaba moverlas, y algunas veces sentía que no respondían; era algo muy intenso. Ayer, cuando el Hno. Alejandro Amaya pasó a recogerme para ir a la oración de los jueves, iba arrastrando los pies hasta que me subí al carro. Cuando llegamos al lugar de reunión, el Hno. Geovanny Medina comenzó a orar. Ninguno de mis hermanos sabía que yo me sentía mal, pero él empezó a declarar sanidad y a proclamar promesas del Señor. Tomé toda la palabra y fue algo hermoso lo que sucedió; sentí Su fresca Presencia y Su dulce unción sanando mis piernas, llevándose el dolor y liberándome. ¡Gracias al Señor estoy totalmente sana! Hoy hice un viaje a El Progreso, y pasé la mayor parte del tiempo de pie, sin ningún malestar para Su gloria.