viernes, 4 de diciembre de 2015

Milagro

Por Katia de Cardona

Hace unos días, Santiago se levantó muy inquieto por un dolor que sentía en su oído derecho. En la escuela lloraba mucho, pero algunas maestras y hermanas de la iglesia oraron por él. Me dieron permiso de llevarlo a la casa, y estando allí, las desesperación y las quejas se volvieron más fuertes. No sabía que hacer, era la primera vez que me encontraba en una situación así. Sólo le dije al Señor: Haz un milagro. Pasó un tiempo y Santiago se calmó. Lo llevé donde un médico para que lo revisara, y para nuestra sorpresa, no tenía absolutamente nada. Estoy convencida que Dios hizo la obra. 

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