viernes, 6 de noviembre de 2015

Tiene Que Parar

Por Joshua Carrión

Hace unas semanas, una banda de rock comenzó a llegar todos los domingos en la tarde al campo de mi colonia para montar conciertos. Creí que sólo iban a hacer una presentación, pero llegaron semana tras semana y el ambiente en el lugar se tornó pesado. En uno de sus conciertos le dije a mi mamá, “¡Ya no aguanto! Esto tiene que parar.” Me puse a orar, encendí el equipo de sonido, puse uno de los CD’s de alabanza de la iglesia a todo volumen y comencé a cantar con todas mis fuerzas. Después de eso, la banda dejo de llegar.

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