viernes, 23 de octubre de 2015

Prueba

Por Cristina García

Mi esposo estuvo sin trabajo casi un año y eso nos afectó en muchas áreas, una de ellas fue la educación de mis hijos. Sin embargo, en todo ese tiempo no dejamos de orar, mis hermanos en Cristo nos apoyaron mucho. Creímos que el Señor iba a responder y por Su fidelidad y misericordia, mi esposo ya cuenta con un empleo y mis hijos están estudiando otra vez. Fue una prueba dura, pero por eso le doy gracias a Dios porque nuestro carácter fue formado y nuestra fe fue activada. En esa etapa, Él tuvo cuidado de nosotros y testifico para que toda la gloria y honra sean dadas al que se lo merece.

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