Por Ninfa de Martínez
La ciudad en la que voy a levantar un altar de adoración con mi equipo el 13 de noviembre es Marcovia. Hace unas semanas atrás me dieron la información de un pastor a quien contacté para plantearle el proyecto de Adoremos en Honduras 2015. Él recibió la invitación con mucha alegría, pero después de tres días no volví a saber algo de él. Nos afligimos un poco porque nuestro grupo ya tenía programado un viaje para el 29 de agosto, y al no contar con alguien que nos apoyara allá, nos pusimos a orar. La oración en equipo antes de ir a una misión es muy importante porque abre camino y desata lo que Dios quiere hacer. Otra vez me moví a buscar personas que nos pudieran recibir; finalmente me pasaron el contacto de dos pastores. Ya estábamos a un día de emprender el viaje y el Espíritu Santo me indicó que llamara al Pastor German Valencia. Él se extrañó mucho cuando le expliqué el motivo de mi llamada, pero me dijo, “Pues vengase mañana, hermana. Aquí los voy a recibir”.
Al día siguiente partimos hacía Marcovia, Choluteca. Cuando llegamos al lugar el pastor nos recibió, no con mucha alegría, pero nos atendió. Nos dirigimos hacia su casa y cuando estábamos todos reunidos comencé a hablarle del proyecto y a compartirle la visión. Al principio él puso muchas barreras y estaba cerrado a muchas cosas. Luego, todos los del equipo empezamos a hablarle y a preguntarle sobre su vida y ministerio y él nos compartió de la obra que estaba haciendo en Marcovia. De repente, en un abrir y cerrar de ojos, la actitud del pastor cambió y a todos nos sorprendió cuando dijo, “Voy a apoyar este proyecto, cuenten conmigo”. Para mí eso fue una respuesta evidente de lo que el Señor está haciendo en adoremos.
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