Todo Obra Para Nuestro Bien
Por Cindy de Hernández
Hace poco tuvimos un viaje familiar y decidimos ir a un parque de diversiones. Antes de entrar al lugar oramos y le entregamos ese día al Señor para que Él se glorificara en todo tiempo. Mi esposo se subió a una montaña rusa gigante y cuando bajó de ella se dio cuenta que las llaves del carro ya no estaban en su bolsillo. No nos tardamos en darnos cuenta que se le cayeron en alguna de las vueltas del juego. Antes de ir a reportar la pérdida del objeto, nos apartamos en familia y le oramos al Señor para que las llaves aparecieran, aunque las probabilidades eran casi nulas. Al terminar informamos lo que había pasado; sin embargo, las personas que atendían el lugar no nos dieron muchas esperanzas de encontrar las llaves. A pesar de todo, decidimos reposar en Dios y confiar que Él nos iba a sorprender. Seguimos caminando y disfrutando del día, no perdimos el gozo y aunque quisieron venir malos pensamientos, no murmuramos ni nos quejamos. Yo pensaba en el pasaje de Eliseo y el hacha que se cayó al río y decía, “Si Tú hiciste que el hacha flotara, sé que harás aparecer este objeto”. De repente mi esposo se detuvo y alzó la vista al cielo, enredadas en una maya estaban las llaves de nuestro carro. Esto nos enseñó a depender plenamente de nuestro Dios. Todo lo que Él hace obra para nuestro bien.
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