Por Dunia Bonilla
Esta semana tuve una experencia con mi amigo el Espíritu Santo. Necesitaba urgentemente conseguir una tela de un color y material que es algo difícil de encontrar en esta zona. Me dirigí a casa de un señor que tiene un negocio de costura; le comenté mi necesidad y él me dijo, “Lo siento, pero no tengo lo que usted busca”. Me angustié un poco y ya estaba considerando tomar otra tela cuando le dije al Espíritu Santo, “Amigo, ¡por favor, ayúdame!” Escuché que Él me respondió, “Busca en ese cajón”. Inmediatamente abrí la caja y lo primero que saqué fue la tela del color y material que buscaba. Él suplió mi necesidad. ¡Él es mi Amigo Fiel!
Por Victoria de Sierra
Esta semana durante mis horas laborales una compañera de trabajo se comenzó a sentir mal. Decía que sentía un fuerte dolor en el estomago y a medida pasaba el tiempo el malestar fue incrementando a tal punto que ella comenzó a gritar y a llorar. En mi momento de desesperación por ayudarla, llamé a los médicos para que la auxiliaran, pero cuando colgué la llamada escuché al Espíritu Santo que me dijo, "¿Y a qué hora vas a orar?" Me estremecí porque eso debió ser lo primero que tuve que haber hecho. Sin embargo, empecé a declarar palabras de vida y poco a poco ella se fue calmando. Después de que los médicos la revisaron, ella le testificó a todo el departamento que el dolor desapareció por completo cuando oré por ella. Bendigo al Señor por lo que Él hace a través de nuestras vidas.
Por Francis Corea
En la semana del aniversario de MUNA, surgió un problema con una de mis clases en la universidad; había una gran probabilidad que se cancelara por no contar con el número de estudiantes requeridos, y si eso ocurría me iba a atrasar con mis estudios. El lunes en la tarde estaba a punto de salir a resolver la situación a la universidad cuando recibí una llamada de parte de una hermana del ministerio. Ella me convocó para que sirviera en el área de fotografía en la apertura del evento; tardé un rato en acceder, pero decidí confiar en el Señor. Al día siguiente me comuniqué con la licenciada que me imparte la clase y le pregunté cómo había quedado el asunto. Ella muy tranquila me respondió, “Usted no se preocupe, la universidad decidió no cerrar esta sección. ¡La espero el miércoles!” Le comenté que el miércoles tampoco iba a poder llegar porque iba a servir en un evento del ministerio; y me dijo, “No hay ningún problema. Sólo póngase al día con las tareas del portal y nos vemos el próximo lunes en la clase”. Gracias a Dios entregué todos mis trabajos a tiempo y pude entender todo el contenido. Comprendí que cuando nos hacemos cargo de los negocios del Padre, Él se encarga de los nuestros.
Por Miguel Sierra
Hace un año Dios me dio la oportunidad de asistir al taller Intensivo de Verano que Ballet Magnificat! organiza cada año, pero por algunas razones no pude ir. Confié en el Señor y dejé todo en Sus manos; Él mejor que nadie sabe cuándo es el mejor tiempo. Hace aproximadamente dos meses, volví a recibir una invitación de parte de la compañía, pero esta vez, sólo debía pagar por mi boleto de avión y ellos se encargaban de lo demás. Gracias a Él pude ir y viví un tiempo de mucha bendición. ¡Dios es bueno!